domingo 24 de octubre de 2010

Liebestraum no. 1 (Pre Onhe dich!)

El Reino de Zeal

Siempre, en todos lados, el mal y el bien se enfrentan. No importa el tiempo, las personas o las consecuencias y por más que no lo parezca, el bien termina victorioso.

Junto sus manos y lavo su cara con el agua del rio. Habían pasado muchos años desde que fue desterrado del reino de Zeal, pero para el parecía que hubiese sido ayer. Su capa todavía intacta, su armadura ya un poco oxidada y sin brillo, y su espada siempre lista, para defender a su reino. Camino hasta su tienda y se acostó. Mucho tiempo atrás, cuando todavía el reino de Zeal estaba en la tierra, el pertenecía a la orden de Elektra, una de las ordenes dentro del reino más poderosas y cercanas al trono. El era uno de los oficiales con más poder y privilegios en el reino junto con dos caballeros mas, Velius y Vincent. Elektra, la reina, comenzó a reinar cuando su esposo Theodore falleció. Tenía una hija, cuyo nombre era Michelle. Para estas alturas de tiempo, debería de ser la mujer más hermosa de todo el reino de Zeal y la próxima a heredar el trono. Cerró sus ojos y no dejo de pensar en la princesa del nuevo reino, en su cabello negro y largo, en sus labios y sus ojos oscuros. La manera en la que hablaba, la manera en que su risa lo contagiaba. Y mientras él seguía pensando en su voz, una sombra se metió en su carpa, se acostó a un lado de él y dijo.

-Aun pensando en Michelle, después de lo que paso?- pregunto aquella sombra.

-Skad, déjame en paz, has venido a verme y a visitarme siempre, desde que deje Zeal. Que es lo que deseas de mi?

-Lo que todas las sombras queremos de los seres sólidos, un cuerpo – murmuro la sombra.

-Ah... solo esperas a que muera y poder poseerlo?

-Quizás Vlademar -respondió Skad- de todos los desterrados, solo tú eres el único que puede hablar con las sombras, tu poder de absorber vida no te hace nada diferente a nosotros.

Vlademar volteo y le dio la espalda. Eso era lo que lo mantenía vivo y fuerte, asesinando y absorbiendo vidas y aumentando años a su existencia. Las sombras, por otro lado, eran seres más antiguos que cualquier ciudadano de Zeal, se dice que fueron los demás ángeles que liderados por Lucifer se rebelaron contra Dios. Otros dicen que son espíritus en pena que vagan por el mundo en busca de cuerpos para poder poseer, absorbiendo su vida lentamente.

-Skad, no tendrás mi cuerpo, por que hasta que muera, te habrás olvidado de mi y habrán otros capaces de superarme.

-Lo sé- murmuro Skad- pero solo tu cuerpo tiene esa habilidad, y esa habilidad.

-Viv, la segunda al mando de escuadrón de espías de Zeal, ella también tiene esa habilidad, búscala a ella.

-Viv la Asesina de los Ojos Almendrados- dijo Skad- tu aprendiz...

-La has visto?- pregunto Vlademar sentándose sobre el suelo en un instante.

-Sí, está muy bien, siempre tan provocativa en su traje negro, pero ya no es la segunda al mando – pausa - desde que te desterraron, ella subió de rango, ahora es la primera oficial. - al ver que Vlademar se predisponía a preguntar él se apresuro a responder- solo la he visto dos veces, cuando bajo a buscarte en medio del caos en el que estaba el portal sur de Zeal y la segunda vez, cuando Zeal estuvo en guerra contra Altima, cerca del Rio Styx.

-Tiene que tener unos 18 años, o mas..

-21 para ser exactos -aclaro Skad- y déjame decirte, es una de las guerreras más poderosas de Zeal, pudo vencer a Levi del Trono Escarlata en batalla, fue algo asombroso 3 golpes bastaron para que el cayera como un árbol talado. Le enseñaste bien.

-No me sorprende, en lo absoluto, siempre fue la más prometedora junto con Urma y Renka.

-¿Por qué no mejor escapas con ella?-pregunto Skad.

-Porque ella se merece alguien mejor- dijo Vlademar viendo atreves de la entrada de la tienda- Como están las demás?

-Urma, está bien, sigue siendo escandalosa y bulliciosa, pero esta por buen camino, su control de los elementos ha mejorado increíblemente y Renka es la segunda al mando después de Viv, sigue siendo capaz de detener una avalancha con sus puños.

-Sí, su fuerza era impresionante, no muy sutil al momento de hablar ni de actuar, cabe recalcar.

-Todas ellas, fueron el resultado de tu entrenamiento y ahora son indispensables para Zeal

Vlademar volvió a acostarse, cerro sus ojos pero el seguía sumido en sus recuerdos, de sus largas e interminables caminatas atreves de todo Zeal, mientras el sol calentaba el asfalto. Recordó la fuente con la estatua de Rey Theodore II en la entrada del palacio, el roble en el jardín central donde normalmente se arrimaba para descansar. Pensó en Viv pero su recuerdo de Michelle lo arrullo, dejando que su cuerpo se relajara.

Viv había dejado su guardia hace ya una hora. Tuvo un día muy largo fuera de Zeal y agradeció que todavía existiesen esos portales que Alectus había creado. El aspecto de Viv era muy contrario a titulo que le habían puesto, era delgadoa y alta, su cuerpo esbelto típico de una guerrera. Tenía el pelo lacio y largo, siempre se lo peinaba y lo mantenía arreglado. Tenía unos ojos almendrados, muy hermosos y cafeces oscuros como el roble. Volteo y miro fijamente hacia la esquina donde la espada que Vlademar le había dado reposaba. Era un sable de mitrilo, su hoja podía cortar lo que fuera, como un cuchillo sobre mantequilla. La vaina en la cual se guardaba era de roble con arreglos de oro y esmeraldas. Ese era el único regalo que Vlademar le dejo antes de su partida. Renka entro a la habitación de Viv sin golpear, su ceño fruncido y su armadura manchada, su traje rojo le quedaba muy bien, tenía el cabello corto y un poco rizado, su armadura negra con el escudo de armas de Zeal en oro, era un poco más gruesa que Viv. Estaba enfadada por lo que había pasado en la misión con Urma.

-No entiendo que es lo que quiere hacer con los escuadrones, ella solita podría crear soldados de barro para defender a los nuestros, no entiendo la verdad.- reclamaba Renka mientras Viv la miraba.- Aparte desde que se junto con ese Oficial de segunda del Reino Zeth, todo ha cambiado…

-Tranquila Renka –dijo Viv muy serena- si te fijaste bien, nuestros soldados estaban entrenando contra sus escuadrones de arcilla, prepararse para una guerra, en estos tiempos es necesario.

-Si pero, ¡ah! ¡Me cabrea!

-Ya ya tranquila, no te exaltes, por ahí viene

La puerta volvió a abrirse y una chica de cabello castaño oscuro y ojos pequeños del mismo color entro. Tenía una sonrisa de oreja a oreja. Su vestimenta era azul, con plateado, ella tenia el escudo de armas de Zeal en centro de su armadura, también hecho de oro. Ella era la mas alegre de las tres. Mientras que Viv era la sexy y Renka la impulsiva, Urma se reia y no dejaba que la tristeza la embargara.

-Hola!!!!! Que hashen! – Grito Urma – ¡Tengo hambre! ¡Nos fue bien en la misión de hoy!

Al ver la cara de Renka ella sonrió y le dijo.

-Renkaaaaaa!!!! Disculpaaaaaaa!! Yaaaaa!! No quería que te faltaran el respeto pero es que hay veces que haces las cosas sin pensar! Y me toco actuar!

-¡Tampoco es para que me trates así!! ¡Aishhh!!

Renka le dio la espalda a Urma. En verdad, muchas veces las decisiones de Renka eran muy impulsivas y muy poco meditadas, el hecho era que Renka tenía a su cargo 2 escuadrones Alfa de Zeal. Estos escuadrones eran los que se encargaban de eliminar la infantería, eran ellos los que tenían que estar mejor preparados para poder tener ventaja. Urma, por su control de los elementos podría crear soldados de arcilla y hacerlos pelear. Renka, no espero, ordeno que los soldados atacaran a los muñecos esos pero no se dio cuenta de que había sido rodeada por el pseudo enemigo. Urma al ver esto bajo de su caballo y le reclamo a Renka llamándola tonta, imprudente, los soldados hubieran muerto por culpa de ella.

-¡Ya calma! Tranquilas –dijo Viv- Vamos a comer y hablamos de esto mas tranquila.

Viv las saco de su cuarto y tomo la espada que Vlademar le había dejado y bajaron con dirección al comedor principal. Cuando llegaron notaron que algo no estaba bien, las luces estaban apagadas y no había nadie alrededor. Avanzaron hasta el comedor principal y Renka piso, sin querer una cabeza. No grito, ni se espanto, había visto muchas de esas cosas en la última guerra. Urma la miro a Viv, y Renka se puso sus guantes. Viv tomo la espada y Urma abrió la puerta. El comedor estaba destrozado, sangre y tripas tiradas y esparcidas por el suelo y la mesa, cuerpos de guardianes y de servidores de la realeza descuartizados y desparramados por todos lados, como si hubieran querido tapizar el comedor con sangre humana. Urma prendió fuego a su mano y eso les permitió ver con más claridad. Caminaron lentamente sin dejar que sus pasos retumbaran, mientras se adentraban mas escucharon el crujir de huesos, como si alguien o algo los masticara. Urma lanzo una bola de fuego al techo para poder iluminar todo el cuarto.

Al hacerlo, del otro lado del cuarto pudieron apreciar como un Behemoth, con la mitad del cuerpo de un hombre en su boca, devoraba tranquilamente a un ser humano. Era como ver a una vaca rumeando pasto. El hombre quizás estaba consciente porque de sus ojos salían lágrimas y al verlas trato de mover su mano pero esta fue deglutida. Renka se apresuro a lanzarse a atacar, pero Viv la detuvo, detrás de los 12 pilares del comedor había más Behemoths de los que se podían ver.


-Viv-murmuro Urma- necesitamos sacarlos de aquí lo más rápido que podamos, si se escapan toda la población del castillo perecerá.

-Lo sé, pero sacarlos no es una opción, tenemos que matarlos a todos.

-Yo los matare-dijo Renka- yo puedo con todos.

-Renka-se apresuro a decirle Urma- Un Behemoth tiene 3 veces más fuerza que tu. Su piel es tan dura como el acero y sus dientes tan resistentes como el diamante.

-En total son 5 con es que esta frente a nosotros- murmuro Viv.

-Ok, tenemos que buscar a Vincent y a Velius.-dijo Urma

Al darse la vuelta Renka piso un hueso y este se rompió causando un leve estruendo, ellas se detuvieron. Todos los ojos de los Behemoths se centraron en ellas. Aquellas bestias comenzaron a gruñir y caminar lentamente hacia ellas. Ellas caminaron más rápido y ya, cuando estaban a unos metros de la puerta un Behemoth salto y les impidió la salida.

-A la mierda yo no quiero morir aquí- dijo Renka.

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