viernes 28 de enero de 2011

Reality Vs Me

Mi realidad comenzaba desaparecer. Lo último que vi fueron unos increíbles ojos almendrados de los cuales trate de asirme pero mis esfuerzos fueron en vano ya que al tocarlos, estos se desvanecieron como si fuesen de arena. Lo siguiente que sentí fue un frio intenso, una ventisca gélida comenzó a azotarme como si fuesen látigos con espinas. Abrí mis ojos y frente a mí un desierto blanco e infinito. Siempre me gusto el frio déjenme decirles, pero esto era demasiado. El frio comenzaba a calar mis huesos y volví a cerrar mis ojos esperando que mi mente fuese lo suficientemente cuerda como para enviarme a donde quisiera estar. Con ella claro está.

Sentí una suave caricia en mi mejilla derecha, bajo hasta mi mentón y comenzó a jugar con mi barba de 2 semanas. Escuche una leve risa. Abrí mis ojos y allí estaba ella. Sus almendrados me miraban con ternura. Un escalofrió recorrió mi espalda, mi piel se erizo, mi corazón se acelero.
-Sabes, te extrañe- dijo ella sin dejar de mirarme
-Yo también- respondí automáticamente
-Me alegra mucho que todavía puedas verme, pensé que al irte me olvidarías.
-En serio?
-Si, te casaste con esa tipa la cual no te conoce.
-Tiene sus días buenos.
-Pero no son siempre, como conmigo.
Me gustaba verla celosa. Fruncía el ceño, me respondía con monosílabos y dejaba de mirarme. Hacia un gesto como de fastidio y me daba la espalda. Yo sonreía. Para mí era una invitación a que la volviera a conquistar. La abrace y la acerque a mí.
-Eres todo para mí- suspire - y siempre lo has sido.
-Aja... No te creo.
Bese suavemente su mejilla.
-En serio.... mal... tu bien sabes que por ti daría la vida.
-Eso esta berreado
-Mmm... Cuando desapareciste, lo que fui tuvo la suerte de desaparecer contigo, justo como ahora...
Rozo mis labios y lo siguiente que sucedió paso muy rápido por que reaccione cuando ya tenía unos metros de haberme movido. Su lado de la cama se mantenía nivelado, donde siempre estuvo. Mi lado se comenzó cayo y termine aquí. Un lugar donde la realidad se mezclaba con el sueño por una delgada línea en el horizonte. El cielo tenia la tonalidad del atardecer, mientras que en el agua se veía la noche son estrellas y solo la luna. Unos árboles secos y un par de ideas surcaban mi cielo rasgado.

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