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Mostrando entradas de octubre, 2017

Carta a una señorita en Santo.

Te recuerdo, una vez más, que no tenía interés alguno en ser tu amigo. Quise ser tu amante, en toda la extensión de la palabra, del pensamiento y del deseo. Sabías bien que tu esposo no te hacía feliz, me lo dijiste entre pitos y copas, entre colillas de cigarrillos y el aroma del splash que usas para intentar aplacar el olor de los mismos. Te atemorizaba la frontalidad con la que te hablo, con la que aseveraba que quería ser mucho más de lo que otros han sido en tu vida. La última vez que nos vimos, tú estabas tan radiante y feliz hasta que soltaste lo que habías querido decirme hace unas horas.

-No creo que pueda dejar a Mateo -dices en un falso intento de honestidad- Hemos estado juntos desde segundo curso, sé que él es el amor de mi vida.
-¿Entonces por qué estás en mi cama, abrazándome y besándome como si él no existiera?
-Él no existe aquí, en este recodo de espacio y tiempo, solo estamos tú y yo -tomas mi mano y la pones alrededor de tu cadera- Como tampoco existe Rosalía aquí.

Katherine

Ya sabía yo que te encontraría en algún otro lado. Quizás nos veríamos de lejos y me saludarías de la mano, yo por educación respondería con el mismo gesto y te acercarías. Me saludas con un beso en la mejilla y yo sé que mi mente fantasearía contigo y nuestros posibles encuentros, nuestras posibles vicisitudes, nuestras idas y venidas. Quizás discutiríamos por cosas vacuas como la cama desarreglada, el piso sucio o por quien llevaría a Olivia al parque. Podré haber imaginado mucho más, si en algún momento te volviese a ver a lo lejos, como el sabor de tus labios, el olor de tu cabello, el sentido de tus palabras con ese acento que no es de aquí ni de allá. Creo que en algún punto, mientras veo esa posible realidad, te pido que seas mi esposa un día de lluvia luego de haberte llevado a la playa con alguna excusa compleja. Por hecho doy que tú te habrías dado cuenta de mis intenciones y habrías aceptado de lleno la invitación para luego sorprenderte de la lluvia mojando el anillo. Sé q…

Keeping Zippos

Dejaría a un lado todas mis creencias
Para dejar que regreses
que te quedes
que vivas a mi lado

Dejaría a un lado todas las palabras
para comenzar a hilvanar algo nuevo
algo sencillo
algo tierno

Dejaría perder mi razón en tu silencio
para entender tus latidos
tus mentiras
tus engaños

Dejaría que de un momento a otro desaparecieras
para tener que encontrarte
conquistarte
quererte
adorarte

Y aunque no quiera
Sé que así sería en cualquier realidad
ya que

Dejaría que te fueras con cualquiera
que te bese cualquiera
que te ame cualquiera
que te espere cualquiera
sabiendo que ya no seré yo.