Epitafio Navideño
Cabe recalcar que las luces del cuarto me molestan mucho. No puedo concentrarme con esta luz blanca en mis ojos. Puedo estar seguro de que existe alguna razón para que ésta me moleste más de lo normal, ¿será mi migraña? No, siempre viene cuando estoy con un centenar de cosas que hacer en la cabeza: óleos que pintar, en fin, cualquier cosa aglomerada. Pero últimamente no tengo más que esta pereza exagerada; es una modorra eterna que me impide levantarme, es apenas tener fuerza para abrir los ojos y apreciar esas luces de colores que titilan: azules, verdes, amarillas a lo lejos. “Tiritan, azules, los astros a lo lejos”, me suena al fragmento de un poema que en algún momento recité frente a la clase y que la profesora disfrutó al escucharme. Aún recuerdo el movimiento de brazos que mi padre me enseñó cuando me enviaron a estudiarlo. Pero, ¿por qué ya no puedo moverlos? Alguien me los sostiene murmurando algo, algo que no alcanzo a entender. No tengo fue...